Escucha, oh Señor, mis palabras; considera mi gemir. Está…
Ortodoxa
Escucha, oh Señor, mis palabras; considera mi gemir. Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, porque a ti oraré. Oh Señor, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré. Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; el malo no habitará junto a ti. Los insensatos no estarán delante de tus ojos; aborreces a todos los que hacen iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira; al hombre sanguinario y engañador abominará el Señor. Mas yo por la abundancia de tu misericordia entraré en tu casa; adoraré hacia Tu Santo Templo en tu temor. Guíame, Señor, en Tu justicia, a causa de mis enemigos; endereza delante de mí tu camino. Porque en la boca de ellos no hay verdad; sus corazones vanidad, sepulcro abierto es su garganta, con su lengua hablan lisonjas. Castígalos, oh Dios; caigan por sus mismos consejos; por la multitud de sus transgresiones échalos fuera, porque se rebelaron contra Ti. Pero alégrense todos los que en Ti confían; den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; en ti se regocijen los que aman Tu Nombre. Porque tú, oh Señor, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de tu favor.
Fuente: Libro de las Horas, Diócesis de México, 2020