Escucha, Señor, mi justicia, advierte mi súplica, percibe mi…
Ortodoxa
Escucha, Señor, mi justicia, advierte mi súplica, percibe mi oración pues no es de labios dolosos. Delante de Tu faz salga mi juicio, Tus ojos miren la equidad. Has probado mi corazón, me has visitado de noche, me has acrisolado y no has hallado iniquidad en mí. Para que no hable mi boca de las obras de los hombres, por las palabras de Tus labios, yo he guardado caminos duros. Prepara mis pasos en Tus sendas para que mis pasos no vacilen. Yo he clamado, porque me has oído, oh Dios, inclina a mí Tu oído, porque has escuchado mis palabras. Haz maravillosas Tus misericordias, Tú que salvas a los que esperan en Ti. Guárdame como a pupila de Tus ojos, de los que resisten Tu diestra. Ampárame al amparo de Tus alas, de la faz de los impíos que me han afligido. Mis enemigos han cercado mi alma, de su grosura se rodearon, su boca habló soberbia. Arrojándome ahora me han cercado en torno, sus ojos se propusieron bajar a la tierra. Me atraparon tal como león pronto a presa y tal como leoncillo recostado en escondites. Levántate, Señor, adelántate a ellos y suplántalos, libra a mi alma del impío con Tu espada, de enemigos, con Tu mano. Oh Señor, sepáralos de ellos y de la tierra en su vida, de Tus tesoros recónditos se ha llenado su vientre. Se han satisfecho de lo porcino y dejado el resto a sus pequeñuelos. Pero yo, en justicia apareceré ante Tu faz, me satisfaré cuando aparezca Tu gloria.
Fuente: Parroquia de San Nectario de Pentápolis, Santiago de Chile