Salmo 101
Ortodoxa
Señor, escucha mi oración, llegue hasta ti mi grito; no ocultes lejos de mí tu rostro el día de mi angustia; tiende hacia mí tu oído, ¡el día en que te invoco, presto, respóndeme! Pues mis días en humo se disipan, mis huesos arden lo mismo que un brasero; trillado como el heno, mi corazón se seca, y me olvido de comer mi pan; ante la voz de mis sollozos, mi piel a mis huesos se ha pegado. Me parezco al búho del yermo, igual que la lechuza de las ruinas; insomne estoy y gimo cual solitario pájaro en tejado; me insultan todo el día mis enemigos, los que me alababan maldicen por mi nombre. El pan que como es la ceniza, mi bebida mezclo con mis lágrimas, ante tu cólera y tu enojo, pues tú me alzaste y después me has tirado: mis días son como la sombra que declina, y yo me seco como el heno. Mas tú, Señor, permaneces para siempre, y tu memoria de edad en edad. Tú te alzarás, compadecido de Sión, pues es ya tiempo de apiadarte de ella, ha llegado la hora; que están tus siervos encariñados de sus piedras y se compadecen de sus ruinas. Y temerán las naciones el nombre del Señor, y todos los reyes de la tierra tu gloria; cuando Señor reconstruya a Sión, y aparezca en su gloria, volverá su rostro a la oración del despojado, su oración no despreciará. Se escribirá esto para la edad futura, y el pueblo renovado alabará al Señor: que se ha inclinado el Señor desde su altura santa, desde los cielos ha mirado a la tierra, para oír el suspiro del cautivo, para librar a los hijos de la muerte. Para pregonar en Sión el nombre del Señor, y su alabanza en Jerusalén, cuando a una se congreguen los pueblos, y los reinos para servir a Señor. El ha enervado mi fuerza en el camino, ha abreviado mis días. Digo: ¡Dios mío, en la mitad de mis días no me lleves! ¡De edad en edad duran tus años! Desde antiguo, fundaste tú la tierra, y los cielos son la obra de tus manos; ellos perecen, mas tú quedas, todos ellos como la ropa se desgastan, como un vestido los mudas tú, y se mudan. Pero tú siempre el mismo, no tienen fin tus años. Los hijos de tus siervos tendrán una morada, y su estirpe ante ti subsistirá.
Fuente: Iglesia Ortodoxa Española