Oh Virgen, sin mancha, toda casta y pura Señora, Novia de Dios,…

Ortodoxa

Oh Virgen, sin mancha, toda casta y pura Señora, Novia de Dios, que por tu glorioso alumbramiento has unido al Verbo de Dios con el hombre y has vinculado nuestra naturaleza caída con las cosas divinas; Tú que eres la única esperanza de los desesperanzados, la ayuda de los oprimidos, la protección pronta de los que acuden a ti, el refugio de todos los cristianos: no me desprecies, que soy pecador, y por mis torcidos pensamientos, palabras y actos, me he vuelto un siervo indigno y por mi negligencia me he vuelto esclavo de los afectos malvados. Oh Madre del Dios del Amor, ten piedad y compasión de mí, pecador y pródigo. Acepta la oración que ofrezco con impuros labios, y adelantando tu influencia maternal ante tu Hijo, mi Dueño y Señor, ruégale que abra para mí los tesoros de su amorosa gracia, pídele que perdone mis incontables transgresiones, que me de verdadero arrepentimiento y me haga un celoso cumplidor de sus mandatos. Y tú, siendo graciosa y compasiva, y tierna de corazón, estáte siempre presente conmigo en esta vida, como mi defensa y ayuda, para que pueda evitar el asalto de mis enemigos; guíame a la salvación, ayuda a mi pobre alma en la hora de la muerte, y aparta de mí todas las formas oscuras del malvado. Y en el horrible día del Juicio, líbrame del castigo eterno, y preséntame como heredero de la inefable gloria del Hijo, Nuestro Dios. Oh que pueda obtener esto, santísima Señora que has dado a luz a Cristo: a través de tus intercesiones y mediaciones, por la gracia y el gran amor de tu único Hijo, mi Señor, Dios y Salvador, Jesucristo, a quien se debe, con el Padre eterno y el Santísimo Espíritu, Bueno y dador de vida, todo honor, gloria y alabanza, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Fuente: Parroquia de San Nectario de Pentápolis, Santiago de Chile

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