Oración de San Juan Damasceno

Ortodoxa

Oh Maestro, amante de la humanidad, ¿va a ser este lecho mi tumba, o iluminarás mi alma miserable concediéndome un día más de vida? Mira, el sepulcro está ante mí; mira, la muerte está frente a mí. Temo, oh Dios, tu juicio y los tormentos eternos, pero no dejo de hacer el mal. Señor Dios, te estoy enojando continuamente, a ti y a tu purísima Madre y a todas las huestes celestiales y a mi santo Ángel Custodio. Ya sé, Señor, que soy indigno de tu amor por la humanidad y digno de toda condena y tormento. Pero, oh Señor, lo quiera yo o no, sálvame. Porque salvar a un hombre justo no es gran cosa, y tener piedad de los puros no es nada maravilloso, porque son dignos de tu misericordia. Pero a mí, pecador, muéstrame las maravillas de tu misericordia; revela así tu amor por la humanidad, no sea que mi maldad prevalezca sobre tu bondad inefable y tu misericordia, y ordena mi vida según tu Voluntad.

Fuente: Parroquia Ortodoxa de los Santos Leandro e Isidoro, Sevilla

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