Salmo 91 (90)
Católica
El que habita en el asilo del altísimo, * morará bajo la protección del Dios del cielo. Dirá al Señor: protector mío eres tú y amparo mío, * Dios mío: esperaré en él. Porque él me librará del lazo de los cazadores, * y de la palabra dura. Con sus alas te cubrirá, * y esperarás debajo de sus alas. Su verdad te cercará como una rodela: * no temerás los espantos de la noche. Ni á la saeta que vuela de dia, ni á los males que andan en tinieblas: * ni á los combates del demonio meridiano. Caerán á tu lado mil, y diez mil á tu diestra: * y á tí no se acercará. Y esto lo mirarás con tus propios ojos, * y verás la recompensa de los pecadores. Porque tú eres, Señor, mi esperanza: * y tomaste por tu refugio al altísimo. No se llegará á tí el mal, * ni el azote se acercará á tu morada. Porque te encomendó á sus ángeles: * para que te guarden en todos tus caminos. En sus manos te llevarán: * porque no tropiece tu pie contra la piedra. Sobre el áspid y el basilisco caminarás: * y pisarás al leon y al dragon. Por cuanto en mí esperó, yo le libraré: * yo le protegeré, porque conoció mi nombre. A mí clamará, y yo le oiré: * con él estoy en la tribulación, yo le sacaré de ella, y le glorificaré. De largos dias le colmaré: * y le mostraré mi Salvador.
Fuente: Oficio de la semana santa, 1790