Salmo 4
Católica
Cuando clamaba, me escuchó el Dios de mi justicia: * en la tribulación me ensanchaste. Ten misericordia de mí, * y escucha mi oración. Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo seréis de pesado corazón? * ¿Por qué amáis la vanidad, y andáis tras la mentira? Sabed pues que el Señor ha hecho admirable á su santo: * el Señor me oirá, cuando á él clamare. Airaos, y no pequéis: * de lo que decís en el fondo de vuestro corazón, compungíos en vuestros retretes. Sacrificad sacrificio de justicia, y esperad en el Señor; * muchos dicen: ¿quién nos muestra los bienes? Sellada está en nosotros, Señor, la imagen de tu rostro: * diste alegría á mi corazón. Ellos por la abundancia de sus trigos, * y de su vino y de su aceite, se enriquecieron. Mas yo en paz y en la unión con Dios, * dormiré y reposaré.
Fuente: Oficio de la semana santa, 1790